Artículo por: Paul E González

Escritor, poeta, soñador, emprendedor, foodie y adicto al café

 

¡Y no cuesta nada decirla!

Recuerdo vívidamente aquel momento en que mis padres me hicieron pasar el primer bochorno de mi vida. Surgió cuando un amigo de la familia me regaló una barra de chocolate; el regalo me encantó, pero acto seguido mis padres me hicieron una vergonzosa pregunta: ¿hijo, cómo se dice?

Debemos recordar que en la palabra hay energía acumulada por el sentimiento humano y la misma se expande cuando la palabra se expresa de forma verbal o escrita, creando un efecto dominó en todos los valientes que se atreven a decirla, escucharla y repetirla. Como aquel niño avergonzado, todo gran cambio en el mundo comienza con un simple: gracias.

 

Extracto del Boletín WOWlosophy de julio 29, 2015